Célebre
en el mundo entero, Vincent Van Gogh continúa ejerciendo
una fascinación muy grande. Esta obra, que explora la pintura
del artista, se considera el complemento del volumen Los dibujos
de Van Gogh de Sjraar van Heugten (2005), que fue celebrado por
el público y la crítica.
Propone al lector una selección de inolvidables telas del
artista, junto con algunas piezas menos conocidas, procedentes
en su mayor parte del Van Gogh Museum de Ámsterdam.
Las obras son situadas de nuevo en el contexto de la breve pero
brillante carrera de Van Gogh, cuyos frecuentes periodos de aislamiento
no le impidieron tomar parte activa en la vida artística
e intelectual de su tiempo.
El pincel de Van Gogh está guiado con una destacada inteligencia,
insaciable y llena de curiosidad por todo, que también
encuentra la manera de explayarse en un flujo continuo de cartas
a su familia y amigos. Uno de los recursos archivísticos
más importantes del siglo XIX, la correspondencia del artista,
constituye por otro lado el hilo conductor de este estudio. El
autor considera a Van Gogh como una figura cosmopolita, que tuvo
el acierto de combinar en su arte las experiencias y tradiciones,
captadas en su Holanda natal y en Bélgica, y asimilando
después, e imprimiendo su propia huella, la práctica
de la pintura en Francia, por entonces en plena ebullición.
Belinda Thomson ha publicado numerosas obras sobre el impresionismo
y el post-impresionismo. Ha consagrado notablemente sus estudios
a Paul Gauguin, con quien Van Gogh ha mantenido un diálogo
artístico constante. Belinda Thomson vive en Edimburgo.