Opium. La palabra evoca en sí misma un universo misterioso,
mezcla de aventura y de romanticismo tenebroso. El opio está
considerado como un don del cielo, pero también como la
peor de las miserias.
Desde la Antigüeda, se trata del efecto milagroso de la savia
extraída del Papaver somniferum. Si es conocido en todo
el mundo como remedio para intervenir eficazmente contra distintos
males y para aliviar el dolor, es también un medio de evadirse
de la triste realidad. Son también numerosos los escritores
y artistas que se inspiraron en visiones vividas bajo los efectos
del opio. Pero la cara oscura de esta droga siempre atrapa a aquellos
que se abandonan a ella sin moderación, porque la costumbre
lleva a la dependencia y, una vez ésta establecida, el
punto de no retorno se alcanza rápidamente.
Como producto negociable, el opio tuvo antiguamente un enorme
impacto económico. Los Ingleses lo utilizaron para forzar
las puertas herméticamente cerradas del Imperio celeste.
Esta política comercial sin escrúpulos estuvo a
punto de llevar a la China a la ruina y, desde entonces, los chinos
no han cesado de considerar al opio como un símbolo de
su explotación y humillación por las potencias extranjeras.
Las innumerables publicaciones evocadoras del opio descuidan muy
a menudo un aspecto esencial de su universo: la cultura material
que rodea el ritual del consumo del opio fumado, que sin embargo
ha permitido, a las artes aplicadas chinas, dar toda la medida
de su expresividad y fecundidad.
A través de esta obra, que presenta por primera vez al
público una selección de pipas para opio y de accesorios
tan espléndidos como raros, provenientes de importantes
colecciones privadas, los autores salvan del olvido una faceta
de la cultura totalmente desconocida.
Acompaña
la exposición epónima en la Kunsthal de Rotterdam,
prolongada hasta el 7 de octubre de 2007.
Ferry M. Bertholet es coleccionista, pintor, y restaurador de
estampas japonesas. En 2004 publicó Liefde en Lentebloesems
que evoca su extraordinaria colección de arte erótico
chino. Vive y trabaja en Ámsterdam.